lunes, 2 de noviembre de 2009

Guy Debord: Deriva y Psicogeografía en Chicago de Sandburg.

En la teoría de la deriva uno de los conceptos más sobresalientes es el de psicogeografía, una percepción del entorno geográfico organizado o no de forma consciente, sobre las emociones y el comportamiento de los individuos.
No hay que olvidar que esta práctica de deriva y las teorías que surgieron tuvieron como antecedente el haber sido un género literario que buscaba descubrir la ciudad como un lugar que muta constantemente.
A Carl Sandburg un poeta que apenas pudo frecuentar la escuela puesto que tuvo que emplearse como conductor de un carro de leche, mozo en una barbería, tramoyista, cargador en una ladrillería, alfarero, lavaplatos en los hoteles de Denver, segador en los trigales de Kansas, soldado en Cuba es reconocido cuando publica sus poemas en la revista Poetry de Chicago.

Entre esos poemas se encuentra Chicago que describe la visión que tiene el autor como habitante de la ciudad, su paisaje, sus personajes.

Revelándose como un poema psicogeográfico, muestra a la ciudad en su paisaje industrial como escenario de múltiples situaciones y originaria de rechazos y afectos. A pesar de escribirse en 1915 Sandburg penetra en la realidad psicológica y emocional, en la veneración o el rechazo, en el descubrimiento y la creación, en perderse o en reconocer.



Chicago


Tocinero del Mundo,

Fábricante de Herramientas,

Estibador de Trigo,

Juego de Ferrocarriles

y Faquín de la Nación....


¡Tempestuosa, robusta, vocinglera

Ciudad de Anchos Hombros!

Me dicen que eres perversa y lo creo,

porque he visto, bajo los faroles de gas,

a tus mujeres pintadas al acecho de

jóvenes granjeros.


Me dicen que eres falsa, y yo contesto:

Sí es verdad, porque he visto a los

pistoleros matar y ser luego puestos en

libertad para que sigan matando.


Me dicen que eres brutal, y yo contesto:

He visto el estigma del hambre en rostros

de mujeres y niños.


Y una vez contestado esto,

me vuelvo hacia

aquellos que se mofan de mi ciudad y,

después de devolverles la mofa, les digo:

Acercaos y mostradme alguna otra ciudad

que cante, con la cabeza tan erguida,

su orgullo de vivir, y que sea tan soez,

fuerte y graciosa.


Lanzando magnéticas blasfemias mientras

se entrega a sus faenas, he aquí un alto

y audaz muchacho asentado vívidamente

contra las blandas y pequeñas ciudades;


fiero y sacando la lengua como un perro

acometedor, astuto como un salvaje en

lucha contra el desierto destocado,

paleando, demoliendo, planeando,

construyendo, hundiendo, reconstruyendo.


Bajo el humo, con polvo en la boca,

riendo con sus blancos dientes,

bajo el terrible fardo del destino,

riendo como ríe un muchacho,

riendo como ríe un ignorante luchador

que no ha perdido nunca un combate.

Fanfarroneando y riendo porque en su

muñeca late el pulso y bajo sus costillas

se mueve el corazón del pueblo. ¡riendo!


Riendo con la tempestuosa, ruda y fuerte

risa de la juventud, medio desnudo y

sudando, orgulloso de ser el Tocinero del Mundo,

el Fabricante de Herramientas,

el Estibador de Trigo,

el Jugador de Ferrocarriles y

el Faquín de la Nación.



FUENTES:
http://amediavoz.com/sandburg.htm
Montes de Oca Francisco. La literatura en sus fuentes. Porrúa, México, 2001.

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